Proceso iterativo
Puedes volver a una fase anterior.
Eso no es un error: es el proceso funcionando bien.
La Alineación es la fase fundacional del proceso WCD. Antes de salir a escuchar a las socias, el equipo necesita estar de acuerdo en el por qué: ¿qué impacto queremos lograr, con qué mujeres, y quiénes deben estar involucrados para que eso sea posible? Esta fase permite construir colaboraciones internas y externas con propósito compartido, evitando que el proceso avance sobre supuestos no validados o sin el respaldo institucional necesario.
Desalineación entre áreas, exclusión de perspectivas críticas, debilitamiento de la confianza y ausencia de los contextos culturales o sistémicos necesarios para un diseño efectivo e inclusivo.
El Descubrimiento es el corazón del proceso WCD. Aquí se sale a escuchar, observar y entender la vida real de las mujeres a las que se quiere servir, no para confirmar lo que ya creemos saber, sino para descubrir lo que no nos habíamos preguntado. Las soluciones que no pasan por esta fase se construyen sobre supuestos, estereotipos o entendimientos incompletos. Escuchar no es opcional; es la base del diseño.
Soluciones basadas en suposiciones, estereotipos o entendimientos incompletos, que refuerzan sesgos y pasan por alto los desafíos críticos que enfrentan las mujeres.
Con los hallazgos del Descubrimiento en mano, el equipo genera ideas y las convierte en prototipos simples, no para presentar un producto terminado, sino para aprender rápido. Lo que distingue a esta fase es la co-creación: las mujeres no son solo el objeto de estudio, sino participantes activas en el diseño. El objetivo no es el prototipo perfecto; es la retroalimentación que permite mejorarlo antes de invertir en el desarrollo completo.
Soluciones no probadas y con baja adopción, que no conectan ni responden a las necesidades reales de las mujeres.
Con las validaciones completadas, el equipo toma decisiones de diseño fundamentadas: condiciones del producto, canales, comunicación, procesos internos y métricas. Todo debe estar alineado con lo que las socias dijeron que necesitan, no con lo que el equipo asumió. Esta fase convierte los aprendizajes del campo en un producto concreto listo para ser probado en condiciones reales, con una estrategia de lanzamiento que considera las barreras de acceso identificadas.
Confusión, disminución de la confianza y productos que no cumplen las expectativas de las mujeres ni se ajustan a sus contextos de uso.
El proceso WCD no termina en el lanzamiento, continúa en el aprendizaje. El piloto es una prueba controlada que permite medir si el producto funciona como fue diseñado, identificar ajustes necesarios antes de escalar, y documentar evidencia de impacto. Saltarse esta fase puede erosionar la confianza de las mujeres y generar consecuencias negativas no intencionadas. Escalar sin aprender primero es un riesgo de negocio real.
Pérdida de la confianza de las mujeres, disminución en la calidad del producto, retrocesos en el logro de impacto positivo y la posibilidad de consecuencias negativas no intencionadas.